sábado, 25 de julio de 2015

Pagano


Debo haber tenido unos 19 años. Un weon carretero hecho y derecho. Era invierno, recuerdo.  Nos habíamos ido a Valparaíso a pasar unas vacaciones de invierno al depto de una prima que estudiaba en la Universidad de Playa Ancha. Éramos 4 los primos que íbamos de Santiago. Jamás había ido a Valpo, era una cuidad nueva y solo conocía lo típico que te dicen de ahí. Que hay que tener cuidado con los choros de puerto, que hay que probar las chorrillanas y que no puedes pasar una caña sin ir al mercado a comer mariscos para recuperar la vida. Típicas weas que siempre se mencionan.
Llegamos al depa y dejamos nuestras cosas  y salimos por unas cervezas. Daniel, mi primo mayor, se tenía que juntar con una mina que había conocido llamando a (en ese tiempo magistral) radio Rock and Pop. Algo así como una cita a ciegas. Nos juntamos con ¿Sara?, ya ni me acuerdo del nombre del personaje aquel. La cosa es que nos dijo que ella conocía una disco la raja de buena y que no nos preocupáramos, que la diversión hoy corría por cuenta de ella. Nos llevo por los callejones de los cerros y llegamos a una botillería. El tipo que atendía, le pregunto si necesitaba lo mismo de siempre. Nosotros solo nos miramos. Ella respondio que si. El tipo abrió la reja y nos dijo “pasen”. Bajamos hasta el subterráneo de la botillería, donde había una diversidad de fauna impresionante, desde weones tiraos a cuicos hasta algunos flaites, pero todos buena onda y cada uno en su vola’ de borrachera. Empezamos a empinar el codo. Sara nos decía, chiquillos aprovechen de tomar ahora porque dentro del local es carísimo. Así empezamos a bajar vino tras vino y chela tras chela. Cabe mencionar a estas alturas de la historia, que éramos 4 primos, Daniel de 26, yo de 19, sol de 17 y Marcelo de 15 (aunque este último aparentaba mucha más edad). Cuando ya notamos que estábamos harto más que arriba de la pelota fue el tiempo de salir de ese calabozo y enfilar hacia la disco. En lo personal nunca me han gustado ese tipo de locales, en especial desde que apareció esa wea llamada regeton, pero la Sara nos dijo que esa disco era diferente, que nos iba a gustar mucho.  Así que partimos. En la entrada  todo parecía tal como cualquier disco, claro, Sara tenía razón, tocaban música distinta, Brit pop, música de los ochenta, etc. Me empezó a gustar esto, y si me topaba con una mina de estos gustos, mucho mejor.
Entramos y con la sol y Marcelo comentábamos lo buena onda de Valpo por tener discos con música que fuera de nuestro gusto, íbamos caminando cuando vemos que al fondo de la disco habían unos 3 caños y minas casi empelotas bailando. “Muy bien”, pensé yo.  Nos miramos con Marcelo pensando que sería una gran noche, miramos a Daniel y solo se reía. Además notamos el gran número de hombres que había en el local. Por la hora debe ser seguramente, le dije. Marcelo miro a su derecha y me devolvió la mirada con terror:
- Weon, vi a dos weones dándose un beso
- ¿Estay weando?
- No culiao, mira pa’ alla
- Conchesumadre…
Mire al escenario donde bailaban las minas en los caños… Las niñas venían con sorpresa y tenían tremenda… manzana de Adán…
“Por la puta, donde mierda me vine a meter”
Ahí me encontraba yo, con mis primos en medio de una disco gay. Podía irme y que la historia hubiera acabado ahí, pero me dije “¿Qué wea tan mala puede pasar?, mientras un tipo no me viole, todo bien”
Me di media vuelta y le pregunte a Sara:
- ¿Por qué no nos dijiste que veníamos a una disco gay?
- No pensé que fuera tema, la música es buena y nadie se mete contigo a menos que tú lo quieras…
Cuando me lo explico de esa manera, me sentí weon y hasta homofóbico, así que no tome más en cuenta ese detalle y me propuse pasarlo bien, ¿Cómo?, no tenía idea, pero había que pasarlo bien. Avanzamos hacia el fondo y buscando un lugar piola como para conversar un rato. Daniel se perdió con Sara en la pista de baile, la sol conoció a un tipo y también se perdieron, eso me dejo con Marcelo. En un momento descubrimos que había un segundo ambiente, un subterráneo, así que bajamos a cachar que onda, no creía que nos encontráramos con una orgia estilo romana allá abajo.
En verdad fue como llegar al cielo, ese momento glorioso en que descubres que tu noche de carrete tiene un potencial enorme, que puede ser el carrete de tu vida. Así como el primer piso estaba lleno de hombres, el subterráneo estaba lleno de mujeres, en su mayoría lesbianas y de las ricas, tipo rockeras o góticas. Bajamos a la pista de baile y era como caminar entre ángeles, todas agarrando y ahí nosotros, en medio recreando la vista.  Empezamos a ponerle bueno con los tragos (no era tan caro como había dicho Sara). Marcelo es de perfil bajo, no es un tipo que salga a buscar minas ni a engrupir, yo por mi parte ya estaba bastante arriba de la pelota, en un bar gay, así que no había nada que perder. Con mi vaso en mano salí a tratar de bailar con alguna de las mujeres del lugar.  Las tapas que me hacían se escuchaban hasta más allá de China. Ok, hay que hacer un cambio de estrategia, si me hago pasar por gay en una de esas logro tener más entrada con las minas y tal vez a alguna le pica el bichito por volverme heterosexual, pensé. Si, si lo analizo ahora, era harto weona la idea, pero quien no haya tenido un pensamiento aweonao estando curado o volado que lance la primera piedra. Afine un poco la voz, pensé rápidamente en un par de gestos un poco más amanerados de lo normal y me lance a meter conversación con toda mi personalidad extrovertida. Fijé la mira en un par de minas que estaban en un rincón, una colorina y otra morena, parecían salidas de suicide girl. Me acerco y les comienzo a meter conversa, cuando me voy dando cuenta que no sé si los homosexuales tendrán temas de conversación distintos, ¿Hablaran de moda? ¿Estilos? ¿Marcas? ¿Sexo? Ya, ya, ya, déjate de pensar con tanto prejuicio weon, las mujeres son mujeres, tírales piropos de lo espectacular que se ven, pero como si fueras una amiga. Y así la cosa comenzó a fluir y comencé a tirarles tayas que al parecer les parecían graciosísimas porque reían sin cesar.
- Flaco eres muy simpático, ¿De dónde eres?, dijo la morena
- De Santiago corazón, ando en el puerto buscando el amor, hace poco termine con mi ex y ando en busca del amor, tal vez algo nuevo, nuevas experiencias, tú me cachai po linda.
-  Ah, creo que entiendo pa donde vay flaco, me respondió la colorina.
Se miraron de manera cómplice, con una pequeña sonrisa cada una.
- ¿Estás pensando lo mismo que yo?, dijo la colorina
- Si po, obvio, le contesto su novia
Mis ojos destellaban mil rayos de felicidad, el sueño del pibe estaba a unos instantes, por favor que luego de que pase lo que creo que va a pasar, que alguien me pegue un tiro, sólo para morir feliz.
- Mira flaco, nosotros tenemos una idea maravillosa para ti y como nos caíste la raja, nosotras nos vamos a rajar contigo.
- Espéranos un rato y volvemos al tiro.
- Tranquilas “amigas”, que aquí mismo las espero.
Estaba muy emocionado, mi primera experiencia con un par de lesbianas, o aunque fuera una sola, daba lo mismo. Si llegaban con una mina heterosexual daba exactamente lo mismo, mi primera noche en el puerto y estaba a punto de atinar con una desconocida (en esos tiempos aún no había llegado a esa etapa de carrete). Casi me fui de culo cuando veo entrar a las chicas con un tipo de 1,80m más o menos, musculoso y obviamente gay.
- Mira, te presentamos a Carlos, es amigo de nosotras y anda en una situación muy parecida a la tuya.
Me dio la mano y se acerco a darme un beso en la cara. Mi primer e instintivo reflejo fue tirarme para atrás, pero estaba cagao, tenía que seguir con la actuación. Le conteste el beso en la mejilla. Me miró con detenimiento y yo pensaba: “Debe estar desnudándome con la mirada, así que esta wea se siente ser mujer y que te joteen, puta la wea incomoda”
- Hola, ¿Cómo te llamas?
- Cristián, ¿Y tú?
- Ya te dijeron, andas medio volado parece, eres tierno, Carlos es mi nombre.
- Si, es que me pusiste un poco nervioso, disculpa; dije para tratar de hacerme el weon.
- Ya chicos los dejamos solos para no interrumpir, que les vaya bien “conociéndose”.
- Jajajajajaja, si flaco, aprovecha al Carlos, es todo un semental por lo que cuentan por ahí.
Conchadesumadre, como safo de esta wea, ¿Qué hago ahora?, pensé. Me puse a mirar en todas direcciones para ver si veía a alguno de mis primos o a Sara, pero nada.
- Carlos, discúlpame un rato, voy al baño y vuelvo.
- ¿Pero pa’ que te vas en esa? ¿Acaso no te gusto? Esa es la excusa mas penca de todas para mandar a alguien a la mierda. Estas bonito, me gustaste, queri conversar un rato o vamos al baño al tiro, tu elige.
- Puta Carlos, en serio estoy que me meo, vuelvo en un rato.
Me alejé y escuché como el tipo echaba putedadas. Llegue a la barra y pedí una piscola para pasar los nervios del bizarro momento vivido. Recé para no volver a encontrarme con Carlos en toda la noche, pero claro, como dios y yo no tenemos una muy buena relación…
 Atravesé la pista de baile y me encontré con la Sol, ella estaba bailando con un tipo, estatura media, contextura media, bastante normal. Se acercó a mí y me dijo:
- Te apuesto que me lo doy vuelta.
- Flaca ten cuidado, por weon casi me mendo una caga, pensando la misma tontera que tu, cuídate.
- Puta que eres niñita weon, si a ti no te resulto, no significa que a mí no me pueda funcionar
- Ya filo, estay vieja pa’ tomar tus decisiones, avisa si tienes problemas después.
Seguí mi ruta en búsqueda de mis otros dos primos, más que nada de Marcelo, porque sabía que Daniel estaba ocupado con Sara. No lo pude encontrar en varios recorridos que hice por los 2 ambientes de la disco. Finalmente después de mucho rato termine volviendo con la Sol, como pa’ no estar solo, aparte sentía que en cualquier momento podía aparecer el tal Carlos.
- ¿Oie Sol, te molesta si me quedo bailando con ustedes dos?
- No para nada, de hecho es mejor.
Se acerco a mi odio y me dijo:
- No lo di vuelta, ya me la soltó, así que estaba incomoda bailando con él.
- Ah, ¿Y qué vas a hacer?
- Nada po, bailemos, si ya estamos acá, y no creo que nos vaya a ir muy bien, así que pasémosla bien no mas, vo’ mueve el culo.
- Puta, ya po.
Seguimos bailando un rato y vamos piscola tras piscola y ron tras ron, el tipo era de lucas parecía, porque a cada rato iba a buscar copetes.
- Cristián, espérenme que voy a ir al baño
- No, ni se te ocurra irte pa dejarme solo con él, ya toy bien curao’ y me puede pasar algo
Se cago de la risa y la vi alejarse.
- Cabra de mierda
En ese momento, mis recuerdos comenzaron a colocarse borrosos. Solo tengo algunos flashes. Recuerdo al tipo con el que me dejo la Sol intentando darme un beso, llegó a estar a unos 2 ó 3 centímetros de mis labios, recuerdo sentir fuerte la mano de Carlos tirándome hacia atrás desde mi hombro y pegándole, lo que durante varios años de carrete y a mi gusto, es el mejor puñetazo que haya visto, de la pura impresión, quedó grabada esa imagen en mi mente. El flaco tampoco quiso ser menos, se levantó y empezó una pelea, y el detalle bizarro, es que peleaban por mí. Me fui chocando con todos los asistentes que se entretenían viendo la pelea. Llegué a un rincón de la disco donde tenían sillones, me eche y me quede dormido.
Después supe que Daniel llego a buscarme, estaban desalojando la disco, porque lo que empezó como una pelea entre Carlos y el flaco, termino siendo una batalla campal con botellazos incluidos en un todos contra todos. Además Daniel me conto que llego al sillón donde me encontró y había una mina preciosa tratando de meterme conversa mientras yo estaba semiconsciente. Finalmente se aburrió y se fue. Daniel me dio un par de cachetadas, me despertó y me saco de ahí.
Al otro día me levante con un hacha literalmente partiendo mi cráneo, nos pusimos de acuerdo y nos fuimos al mercado a cumplir una de las costumbres, pasar la caña con un buen ceviche.
- Oie weon, ¿Dónde chucha te metiste anoche? Sin mentirte pase como una hora buscándote y al final me quede con la Sol, le pregunte a Marcelo
- No me vay a creer weon, conocí a dos minas, una colorina y una morena como de película porno y me invitaron a un privado, hicimos un trío.
- ¡Cabro conchetumare!

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